miércoles, 21 de noviembre de 2018

NAMASTÉ

Así o más claro.... Aquí estoy y aquí estaré.


viernes, 16 de noviembre de 2018

JUAN 8:44


44 Ustedes son de su padre, el diablo, cuyos deseos quieren cumplir. Desde el principio este ha sido un asesino, y no se mantiene en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando miente, expresa su propia naturaleza, porque es un mentiroso. ¡Es el padre de la mentira!                                    Palabras Fuertes de Jesús. Para muchos es más fácil mentir que enfrentar la verdad, todos alguna vez hemos mentido, pero cuando es parte de nosotros y mentimos constantemente, deberíamos preguntarnos: ¿y yo de quien soy hijo? Pues si vivo en una mentira, allí en Juan 8:44 está la respuesta de Jesús, “ustedes son de su padre; el diablo…. El padre de la mentira y por ende el padre del mentiroso. Si pensamos en esto y meditamos sobre ello, se nos hará más difícil mentir. ¿Entonces a quien queremos servir? A Dios de la verdad o al padre de la mentira.


viernes, 2 de noviembre de 2018

REFLECCIONES


El apóstol Pablo en Romanos 7:21 dijo "Hallo, pues, esta ley en el caso mío: que cuando deseo hacer lo que es correcto, lo que es malo está presente conmigo". Sin embargo, fue uno de los discípulos más grandes del cristianismo y tiene el privilegio de estar en los cielos con Dios. No cometía un error dos veces y aprendía la lección; se esforzaba por imitar a Jesucristo. Aunque la perfección no exista en nosotros, podemos crecer como seres humanos día a día, haciendo lo correcto y enmendando errores, teniendo un corazón limpio; con honestidad, fidelidad, evitando las mentiras, con lealtad personal y para con los que nos rodean, aprendiendo de nuestros errores y mejorando... perdonando las transgresiones, pero sobre todo teniendo muy presente a nuestro creador.

viernes, 19 de octubre de 2018

IGUALES PERO DISTINTOS....

Se dice que con el tiempo la gente se hace más sabia, pero para tener un proceso de evolución es necesario romper toda relación con los fantasmas del pasado y todos los complejos deben ser superados, sino terminamos siempre en círculo; repitiendo nuestros mismos errores, sin importar la edad; cuanto más inseguros somos buscamos más la aceptación y admiración de los demás. Todos buscamos, en cierta forma, esa aceptación, todos tenemos en cierto grado esa inseguridad y el deseo de encajar en una sociedad, a la que poco le importamos como ser individual… El problema comienza cuando también esperamos que nos envidien y creemos que lo hacen, cuando esto sucede, es que los complejos del pasado siguen presentes y no han sido superados, por ende, no podemos esperar resultados distintos si somos los mismos de antes.
Si tenemos esa disforia, esperando que los de nuestro entorno deseen ser “nosotros”, en el fondo es más bien una forma de sentirnos mejor con nosotros mismos; esa reafirmación es necesaria para que nuestros complejos se vayan, aunque sea momentáneo; mostrando así que no somos felices sino no tendríamos que demostrar nada a nadie. Ahora con las redes sociales todos demostramos, no lo que somos, sino lo que queremos que la gente admire y envidie; una felicidad irreal. La superficialidad ha incrementado en todos y los fantasmas del pasado siguen en el presente. 
Las personas viven su realidad; sus vidas con sus problemas y alegrías ni mejor ni peor que uno. Al fin y al cabo, la felicidad está en uno mismo; todos tenemos días buenos y malos, la felicidad no está en demostrar ni comparar nada. Lo ideal es encontrar a esa persona que nos conozca tal cual y aun así nos ame, sin pretender ser lo que no somos.
El reloj avanza, no se detiene pero nunca es tarde para ser mejores y hacer lo correcto, lo seguro es que todos llegamos al mismo lugar; al final de nuestros días. 


jueves, 11 de octubre de 2018

UN VINO, UNA ROSA Y UNA CHIMENEA


Hace no mucho era solo un extraño para ella, ahora se había convertido en su mejor amigo, tal vez el único que le quedaba, su confidente, aquella persona que le escuchaba sin juzgarla, mientras ella tenía los ojos llenos de vida cuando le contaba sus secretos. “Sabes que una noche” era la frase con la que siempre comenzaba.
Era una noche de verano, el hotel estaba lleno, los pasajeros perdieron su vuelo por un problema mecánico, todos hablaban al mismo tiempo, decían mucho y nada a la vez, no se podía distinguir las palabras; todos querían llegar a destino, incluyendo esa mujer de la recepción, que también quería llegar al suyo, cuando la hora terminara.
Estaba enamorada.
Las conversaciones se hacías cada día mas amenas, el chat se había convertido en su lugar de encuentro, era solo un mundo de dos; intangible pero perfecto, el resto no importaba, era cosa de dos… su rutina había cambiado, una sonrisa dibujaba su rostro, estaba temerosa y enamorada a la vez, las cosas a medias no iban con ella así que decidió dar su corazón entero. Solo deseaba tener una maquina del tiempo para ver que le deparaba el futuro. Pero las cosas no suceden así, hay que vivirlas para saber que viene…. Mientras ella pensaba en esa máquina del tiempo, decidió darle su futuro.
Al fin llegó el momento, podía salir de allí, como cualquier otro día al terminar su jornada, al fin el reloj daba la media noche, solo que ese día en particular era distinto, iría a ver a su amado por primera vez. Nerviosa y feliz fue al encuentro tan esperado; un vino, una rosa y una chimenea, hacían el ambiente adecuado para la ocasión ¿el futuro­­? no importaba, nadie lo sabe… Si solo pudiera tener una máquina del tiempo se decía… pero es el presente el que cuenta se respondía así misma, no se arrepentía de nada.
Su confidente se sabía de memoria esa historia, pero la oía como si fuese la primera vez que se la narraba porque a ella le hacía feliz.
¿Y ahora qué haces? le preguntó, una máquina del tiempo ella le respondió, sumergida en su letargo, tiene fallas que estoy tratando de arreglar, continuó… el problema es que esa máquina del tiempo solo podía ir al pasado, ella siempre quiso que le llevara al futuro pero nunca se dió, parece que mi maquina esta dañada le decía a su amigo y confidente de blanco, ese psiquiatra que oía una y otra vez a la mujer sumergida en su pasado. Ese confidente que también veía el reloj para irse a casa cuando su jornada terminase, tal parece que todos tenemos la vida controlada por un reloj, queriendo ir a algún lugar: al futuro, en cierta forma, si no ¿para qué ver la hora? … pues ya te puedes ir le dijo, ya la hora terminó. Un día más. 
Con la mirada perdida, ella sonreía, mientras la enfermera le llevaba a su dormitorio de la mano.


sábado, 29 de septiembre de 2018

Vestida de Rojo


La noche obscura da paso a un sinfín de astros que la miran y sonríen a través de la ventana. Una vela roja ilumina la habitación sin vida, mientras los espíritus le dicen; todo este bajo control, pero esas palabras no le dan consuelo, necesita a su amando y esta dispuesta a buscarlo en los confines del abismo y más allá si fuera necesario. El dejarlo ir no es una opción, no, no está vestida de negro es el rojo como su sangre que envuelve el lugar, el murmurar de los espíritus que esperan su decisión; inundan sus oídos, hasta volverse un estallido que ella no puede controlar, aun tapándose los oídos con las palmas de las manos... una brisa helada envuelve su cuerpo. A través de las rendijas de las ventanas se puede distinguir como un suspiro el viento susurrando; volverá a ti.
Con la mirada distante recuerdan a su amado, una lagrima recorre su rostro hasta caer en la rosa rosa del altar. Una rosa roja, el incienso y una oración, le acompañan en su dolor. La otra se lo ha llevado, y no piensa devolverlo, pero ella no se rinde y lo quiere de vuelta, aunque para ello tenga que tomar la mano de los espíritus que están en la habitación, esperando la señal para actuar en favor de la enamorada.
Finalmente, esta lista, llego la hora de recuperar lo que perdió, toma la mano de Abaddon, y sin mirar atrás va a donde esta su amado, va a recuperarlo de las manos de quien pensó se lo quitaría, pero no se imagino que su amada iría hasta la casa de la mismísima muerte a recuperar lo que era de ella, así haya tenido que dejar su cuerpo atrás y entrar en los abismos del infinito, derramando su sangre en el altar en favor de la obscuridad, después de todo ella ya estaba muerta desde el mismo instante que la muerte se llevo a su amado, pensando había ganado la batalla, no se dio cuenta que el amor de la mujer de rojo era mas fuerte que aquella vestida de negro...

lunes, 16 de enero de 2017

TANTO, TANTAS VECES....

·         Pedimos tantas disculpas, tantas veces que nos olvidamos de que ésta no es una palabra sino más bien un sentimiento.

·         Sufrimos tanto, tantas veces y por lo mismo, con fe de que todo mejorará que nos olvidamos de que en el cambio está la respuesta.

·         Vivimos con tanta prisa,  tantas veces, contando que los días pasen y llegue el fin de semana, que nos olvidamos que el nombre del día, es solo eso; un nombre… y cuando menos nos damos cuenta, ya no contamos los días sino las arrugas de la cara.

·         Amamos tanto y tantas veces que nos olvidamos de amarnos a nosotros mismos.

·         Lloramos tanto y tantas veces por lo mismo, que no dejamos que la pequeña herida cicatrice y la abrimos tanto y tantas veces que nos cubre de pies a cabeza.

·         Discutimos tanto y tantas veces que se nos olvida el tópico y se vuelve solo una maratón para ver quién gana.

·         Nos excusamos tanto y tantas veces que llegamos a ser víctimas de nuestros propios errores.

·         Damos tantas lecciones de moral, tantas veces que nos sentimos jueces de las fallas ajenas cuando muchas de ellas son también nuestras.

·         Nos quejamos tanto y tantas veces que cuando algo bueno nos pasa, tenemos miedo de ser felices por temor a que sea pasajero.

·          Nos sentimos tan mal tantas veces por aquello que queremos y no tenemos y se nos olvida que se lucha por lo que se ama. No se espera a que todo sea perfecto, la perfección está solo en Dios y a nosotros nos toca amar la perfecta imperfección de alguien o algo…

·         Nos lastima tanto y tantas veces cuando la persona que amamos nos falla, que preferimos ser lastimados con otra persona al buscar comenzar de cero en otros brazos, sin intentar arreglar la relación… sin darnos cuenta que la falla no será la misma pero el dolor sí.