viernes, 16 de noviembre de 2018
JUAN 8:44
44 Ustedes son de su padre, el diablo, cuyos deseos quieren cumplir. Desde el principio este ha sido un asesino, y no se mantiene en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando miente, expresa su propia naturaleza, porque es un mentiroso. ¡Es el padre de la mentira! Palabras Fuertes de Jesús. Para muchos es más fácil mentir que enfrentar la verdad, todos alguna vez hemos mentido, pero cuando es parte de nosotros y mentimos constantemente, deberíamos preguntarnos: ¿y yo de quien soy hijo? Pues si vivo en una mentira, allí en Juan 8:44 está la respuesta de Jesús, “ustedes son de su padre; el diablo…. El padre de la mentira y por ende el padre del mentiroso. Si pensamos en esto y meditamos sobre ello, se nos hará más difícil mentir. ¿Entonces a quien queremos servir? A Dios de la verdad o al padre de la mentira.
viernes, 2 de noviembre de 2018
REFLECCIONES
El
apóstol Pablo en Romanos 7:21 dijo "Hallo, pues, esta ley en el caso mío:
que cuando deseo hacer lo que es correcto, lo que es malo está presente
conmigo". Sin embargo, fue uno de los discípulos más grandes del
cristianismo y tiene el privilegio de estar en los cielos con Dios. No cometía
un error dos veces y aprendía la lección; se esforzaba por imitar a Jesucristo.
Aunque la perfección no exista en nosotros, podemos crecer como seres humanos
día a día, haciendo lo correcto y enmendando errores, teniendo un corazón
limpio; con honestidad, fidelidad, evitando las mentiras, con lealtad personal
y para con los que nos rodean, aprendiendo de nuestros errores y mejorando...
perdonando las transgresiones, pero sobre todo teniendo muy presente a nuestro
creador.
viernes, 19 de octubre de 2018
IGUALES PERO DISTINTOS....
Se dice que con el tiempo la gente se hace
más sabia, pero para tener un proceso de evolución es necesario romper toda
relación con los fantasmas del pasado y todos los complejos deben ser
superados, sino terminamos siempre en círculo; repitiendo nuestros mismos
errores, sin importar la edad; cuanto más inseguros somos buscamos más la
aceptación y admiración de los demás. Todos buscamos, en cierta forma, esa
aceptación, todos tenemos en cierto grado esa inseguridad y el deseo de encajar
en una sociedad, a la que poco le importamos como ser individual… El problema comienza cuando
también esperamos que nos envidien y creemos que lo hacen, cuando esto sucede, es que los complejos
del pasado siguen presentes y no han sido superados, por ende, no podemos
esperar resultados distintos si somos los mismos de antes.
Si tenemos esa disforia, esperando que
los de nuestro entorno deseen ser “nosotros”, en el fondo es más bien una forma de sentirnos mejor con nosotros mismos; esa reafirmación
es necesaria para que nuestros complejos se vayan, aunque sea momentáneo;
mostrando así que no somos felices sino no tendríamos que demostrar nada a
nadie. Ahora con las redes sociales todos demostramos, no lo que somos,
sino lo que queremos que la gente admire y envidie; una felicidad irreal. La superficialidad ha
incrementado en todos y los fantasmas del pasado siguen en el presente.
Las personas viven su realidad; sus vidas con sus problemas y alegrías ni mejor ni peor que uno. Al fin y al
cabo, la felicidad está en uno mismo; todos tenemos días buenos y malos, la
felicidad no está en demostrar ni comparar nada. Lo ideal es encontrar a
esa persona que nos conozca tal cual y aun así nos ame, sin pretender ser lo que no somos.
El reloj avanza, no se detiene pero nunca es tarde para ser mejores y hacer lo correcto, lo seguro es que
todos llegamos al mismo lugar; al final de nuestros días.
jueves, 11 de octubre de 2018
UN VINO, UNA ROSA Y UNA CHIMENEA
Hace no mucho era solo un extraño para ella,
ahora se había convertido en su mejor amigo, tal vez el único que le quedaba,
su confidente, aquella persona que le escuchaba sin juzgarla, mientras ella tenía
los ojos llenos de vida cuando le contaba sus secretos. “Sabes que una noche” era
la frase con la que siempre comenzaba.
Era una noche de verano, el hotel estaba lleno,
los pasajeros perdieron su vuelo por un problema mecánico, todos hablaban al
mismo tiempo, decían mucho y nada a la vez, no se podía distinguir las palabras;
todos querían llegar a destino, incluyendo esa mujer de la recepción, que también
quería llegar al suyo, cuando la hora terminara.
Estaba enamorada.
Las conversaciones se hacías cada día mas
amenas, el chat se había convertido en su lugar de encuentro, era solo un
mundo de dos; intangible pero perfecto, el resto no importaba, era cosa de dos… su rutina había cambiado,
una sonrisa dibujaba su rostro, estaba temerosa y enamorada a la vez, las cosas
a medias no iban con ella así que decidió dar su corazón entero. Solo deseaba
tener una maquina del tiempo para ver que le deparaba el futuro. Pero las cosas
no suceden así, hay que vivirlas para saber que viene…. Mientras ella pensaba
en esa máquina del tiempo, decidió darle su futuro.
Al fin llegó el momento, podía salir de allí,
como cualquier otro día al terminar su jornada, al fin el reloj daba la media noche, solo que ese día en particular
era distinto, iría a ver a su amado por primera vez. Nerviosa y feliz fue al encuentro tan
esperado; un vino, una rosa y una chimenea, hacían el ambiente adecuado para la
ocasión ¿el futuro? no importaba, nadie lo sabe… Si solo pudiera tener una máquina
del tiempo se decía… pero es el presente el que cuenta se respondía así misma,
no se arrepentía de nada.
Su confidente se sabía de memoria esa historia,
pero la oía como si fuese la primera vez que se la narraba porque a ella le
hacía feliz.
¿Y ahora qué haces? le preguntó, una máquina
del tiempo ella le respondió, sumergida en su letargo, tiene fallas que estoy
tratando de arreglar, continuó… el problema es que esa máquina del tiempo
solo podía ir al pasado, ella siempre quiso que le llevara al futuro pero nunca
se dió, parece que mi maquina esta dañada le decía a su amigo y confidente de blanco,
ese psiquiatra que oía una y otra vez a la mujer sumergida en su pasado. Ese
confidente que también veía el reloj para irse a casa cuando su jornada terminase, tal parece que todos
tenemos la vida controlada por un reloj, queriendo ir a algún lugar: al futuro,
en cierta forma, si no ¿para qué ver la hora? … pues ya te puedes ir le dijo,
ya la hora terminó. Un día más.
Con la mirada perdida, ella sonreía, mientras la enfermera le llevaba a su dormitorio de la mano.
Con la mirada perdida, ella sonreía, mientras la enfermera le llevaba a su dormitorio de la mano.
sábado, 29 de septiembre de 2018
Vestida de Rojo
La noche obscura da paso a un sinfín de astros
que la miran y sonríen a través de la ventana. Una vela roja ilumina la habitación
sin vida, mientras los espíritus le dicen; todo este bajo control, pero esas
palabras no le dan consuelo, necesita a su amando y esta dispuesta a buscarlo
en los confines del abismo y más allá si fuera necesario. El dejarlo ir no es
una opción, no, no está vestida de negro es el rojo como su sangre que envuelve
el lugar, el murmurar de los espíritus que esperan su decisión; inundan sus oídos,
hasta volverse un estallido que ella no puede controlar, aun tapándose los oídos
con las palmas de las manos... una brisa helada envuelve su cuerpo. A través de
las rendijas de las ventanas se puede distinguir como un suspiro el viento
susurrando; volverá a ti.
Con la
mirada distante recuerdan a su amado, una lagrima recorre su rostro hasta caer
en la rosa rosa del altar. Una rosa roja, el incienso y una oración, le acompañan
en su dolor. La otra se lo ha llevado, y no piensa devolverlo, pero ella no se
rinde y lo quiere de vuelta, aunque para ello tenga que tomar la mano de los espíritus
que están en la habitación, esperando la señal para actuar en favor de la
enamorada.
Finalmente,
esta lista, llego la hora de recuperar lo que perdió, toma la mano de Abaddon,
y sin mirar atrás va a donde esta su amado, va a recuperarlo de las manos de
quien pensó se lo quitaría, pero no se imagino que su amada iría hasta la casa
de la mismísima muerte a recuperar lo que era de ella, así haya tenido que
dejar su cuerpo atrás y entrar en los abismos del infinito, derramando su
sangre en el altar en favor de la obscuridad, después de todo ella ya estaba
muerta desde el mismo instante que la muerte se llevo a su amado, pensando había
ganado la batalla, no se dio cuenta que el amor de la mujer de rojo era mas
fuerte que aquella vestida de negro...
lunes, 16 de enero de 2017
TANTO, TANTAS VECES....
·
Pedimos tantas disculpas, tantas veces que nos
olvidamos de que ésta no es una palabra sino más bien un sentimiento.
·
Sufrimos tanto, tantas veces y por lo mismo, con
fe de que todo mejorará que nos olvidamos de que en el cambio está la
respuesta.
·
Vivimos con tanta prisa, tantas veces, contando que los días pasen y
llegue el fin de semana, que nos olvidamos que el nombre del día, es solo eso;
un nombre… y cuando menos nos damos cuenta, ya no contamos los días sino las
arrugas de la cara.
·
Amamos tanto y tantas veces que nos olvidamos de
amarnos a nosotros mismos.
·
Lloramos tanto y tantas veces por lo mismo, que no
dejamos que la pequeña herida cicatrice y la abrimos tanto y tantas veces que
nos cubre de pies a cabeza.
·
Discutimos tanto y tantas veces que se nos
olvida el tópico y se vuelve solo una maratón para ver quién gana.
·
Nos excusamos tanto y tantas veces que llegamos
a ser víctimas de nuestros propios errores.
·
Damos tantas lecciones de moral, tantas veces
que nos sentimos jueces de las fallas ajenas cuando muchas de ellas son también
nuestras.
·
Nos quejamos tanto y tantas veces que cuando
algo bueno nos pasa, tenemos miedo de ser felices por temor a que sea pasajero.
·
Nos sentimos
tan mal tantas veces por aquello que queremos y no tenemos y se nos olvida que
se lucha por lo que se ama. No se espera a que todo sea perfecto, la perfección
está solo en Dios y a nosotros nos toca amar la perfecta imperfección de
alguien o algo…
·
Nos lastima tanto y tantas veces cuando la persona
que amamos nos falla, que preferimos ser lastimados con otra persona al buscar
comenzar de cero en otros brazos, sin intentar arreglar la relación… sin darnos
cuenta que la falla no será la misma pero el dolor sí.
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