El
apóstol Pablo en Romanos 7:21 dijo "Hallo, pues, esta ley en el caso mío:
que cuando deseo hacer lo que es correcto, lo que es malo está presente
conmigo". Sin embargo, fue uno de los discípulos más grandes del
cristianismo y tiene el privilegio de estar en los cielos con Dios. No cometía
un error dos veces y aprendía la lección; se esforzaba por imitar a Jesucristo.
Aunque la perfección no exista en nosotros, podemos crecer como seres humanos
día a día, haciendo lo correcto y enmendando errores, teniendo un corazón
limpio; con honestidad, fidelidad, evitando las mentiras, con lealtad personal
y para con los que nos rodean, aprendiendo de nuestros errores y mejorando...
perdonando las transgresiones, pero sobre todo teniendo muy presente a nuestro
creador.
